LOS ALIMENTOS DE CALIDAD DE LAS BALEARES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

LOS ALIMENTOS DE CALIDAD SON UN PATRIMONIO DE LA SOCIEDAD EN LA QUE SON PRODUCIDOS

Iniciamos estas reflexiones expresando nuestra solidaridad con todos los que han sufrido y sufren los efectos de la pandemia y, en especial, nuestras condolencias a aquellos que han perdido personas queridas. Esperamos que la respuesta que la Humanidad entera está dando al problema con el fundamento de la ciencia y la colaboración, permita superar el problema en el plazo más breve posible.

Desde hace años, diversos sectores de alimentos de las Illes Balears han adoptado el camino de la diferenciación geográfica y los reconocimientos europeos (Denominación de Origen Protegida, Indicación Geográfica Protegida) con objeto de garantizar su calidad ante los consumidores y hacerse un hueco en el mercado, el cual en definitiva determina la viabilidad de la producción. Esta fórmula, que supone un esfuerzo a largo término de todos los que intervienen en la cadena de producción y transformación, ha tenido su recompensa, incluso a pesar del coste económico que supone.

Hoy nos encontramos con una disminución general de ventas de todos nuestros productos, la cual puede llegar a ser de 40% al 70% según la empresa (¡hasta el 90% en algún sector!), disminución muy preocupante por la viabilidad futura de las marcas y de la actividad agropecuaria que las sustenta. Compartimos la preocupación ante la crisis económica que sufriremos en las Balears y, sin menospreciar a ningún sector ni colectivo, consideramos importante que se tenga en cuenta especialmente la situación de los vinos, del aceite, queso, sobrasada y aceitunas. Representamos a muchas decenas de empresas, centenares de agricultores del sector primario que se han visto hasta ahora como los más dinámicos y bien situados en el panorama agrario de las Balears. Paradójicamente, pueden ser ahora los más perjudicados por dos motivos: su dependencia de las exportaciones y la su buena penetración en el mundo de la restauración y la hostelería.

Los presidentes de las entidades que agrupan estos sectores coincidimos en la necesidad de colaborar entre nosotros, no solo en este momento de dificultades e incertidumbre, sino a largo plazo, para asegurar la viabilidad de la producción local de alimentos de la máxima calidad y la mejora de la situación de la agricultura de nuestras islas, para una economía más equilibrada y sostenible. 

Todos los productores tienen el objetivo de ver reconocido su esfuerzo, y el reconocimiento más valioso es el más próximo. Los alimentos de calidad son un patrimonio de la sociedad en la que son producidos y, hoy más que nunca, es esta sociedad la que los ha de aprovechar y disfrutar: los alimentos de calidad de las Illes Balears tienen la vocación de alimentar a los isleños y son motivo de legítimo orgullo comunitario. Por tanto, cuando vivimos una situación que puede llegar a ser crítica, pedimos la contribución de los consumidores de las Baleares optando en sus compras por los productos locales.

Hemos de agradecer el manifiesto interés institucional que ha empezado a materializarse en algunas compras públicas, que es cierto deberían de ampliar su alcance; y nos ponemos a disposición del Gover, Consells y Ajuntaments para futuras colaboraciones.

El queso de DO Mahón-Menorca, la IGP Sobrasada de Mallorca, la DOP Oliva y DO Oli de Mallorca, así como los vinos de DO Binissalem, de DO Pla i Llevant i de la IGP Vi de la Terra de Mallorca quieren contribuir a recuperar el bienestar individual y la actividad económica tan pronto como la situación sanitaria lo permita.

Antoni Bennasar (President de la D.O. Pla i Llevant i I.G.P Vi de la Terra de Mallorca),

Joan Mayol (President de la D.O. Oli de Mallorca)

Andreu Palou (President de la I.G.P. Sobrassada de Mallorca)

Josep L. Roses (President de la D.O. BInissalem)

Bosco  Triay (President de la D.O. Formatge  Mahón-Menorca)

Miquel Arbona (President de la D.O. Oliva de Mallorca)

NUESTROS VINOS SON TUS VINOS, “TASTA MALLORCA”

¿POR QUÉ NUESTROS VINOS SON TUS VINOS?

¡Porque tienen una historia, que también es tu historia!

El sector vitivinícola de Mallorca, representado por las marcas de calidad DO Pla i Llevant, IGP Vi de la Terra Mallorca y DO Binissalem,  mantiene un patrimonio natural heredado de los antepasados, un compromiso de viticultores y bodegas con la tierra y con el paisaje.

En Mallorca, la agricultura ha sido durante muchos años, un sector productivo secundario, sustituido por la atracción de trabajadores hacia el sector de servicios vinculados con el turismo.

Dentro del sector agrícola, la viticultura ha subsistido pasando por diferentes momentos de esplendor y también de retroceso. Desde la introducción de la viña en Mallorca, por los romanos, en el s. I d.C, uno de los momentos de máximo esplendor fue justo antes de que llegase la filoxera, a finales del s. XIX, momento en el que se llegaron a cultivar unas 30.000 hectáreas de viña con una gran riqueza de variedades de uva locales. Pero, la filoxera también llegó a Mallorca y con ella, la pérdida de muchas variedades. Como consecuencia de ello, una gran superficie del viñedo fue substituido por los almendros.

A principios del s. XX, se recuperó la actividad vitivinícola, centrándose, principalmente, en los municipios de Felanitx y los pueblos de alrededor, donde contaban con la Cooperativa y con la Estación enológica, y en la zona de Binissalem y pueblos de alrededor. Éste fue un siglo  convulso, la guerra civil, el boom del turismo y un nuevo abandono del campo. Así y todo, fue cuando se crearon las dos Denominaciones de Origen, en 1990 la DO Binissalem y en 1999 la DO Pla i Llevant, una clara apuesta por la calidad y el origen. Posteriormente, en 2005 se creó la IGP Vi de la Terra Mallorca, para dar una distinción de calidad a los vinos que no podían ser amparados por ninguna de las DDOO.

En los pliegos de condiciones -de DO Binissalem, DO Pla i Llevant e IGP Vi de la Terra Mallorca– se recoge el uso de las variedades autóctonas –Manto negro, Callet, Prensal blanc, Giró Ros, Gargollassa,…- juntamente con otras, una riqueza genética que se ha preservado y ampliado, recuperando variedades locales casi extinguidas, que representan el patrimonio natural heredado de los antepasados y que, gracias al trabajo de los viticultores, bodegas y grupos de investigación, se ha preservado y ha llegado a nuestros días.

Si bien el boom turístico fue negativo para la agricultura de Mallorca, no lo fue para el sector vitivinícola, ya que contribuyó a su crecimiento y recuperación. Un sector que ha sabido innovar y elaborar vinos de calidad reconocidos en todo el mundo y que, año tras año, ha ido creciendo, llegando a nuestros días con casi 100 bodegas y unas 2500 hectáreas de viña.

Así y todo, los vinos mallorquines, no lo han tenido nunca fácil en Mallorca. Si bien el turismo ha ayudado, competir con las grandes producciones y precios de la Península, ha sido y sigue siendo difícil. Durante muchos años, era raro encontrar vinos mallorquines en las cartas de los restaurantes y más raro todavía, en los hoteles. Aunque, con el tiempo, la situación ha cambiado, y son muchos los restaurantes y algunos de los hoteles que tienen vinos mallorquines en su oferta. Aún así, solo un 17% del vino que se consume en Mallorca es vino mallorquín. Cada vez se aprecian más los vinos de proximidad, singulares y elaborados con variedades locales, aunque aún queda recorrido para aumentar la cuota de mercado de estos vinos.

Los vinos de Mallorca pueden parecer caros, si se comparan con vinos de otras zonas de España, generalmente, con grandes producciones. Hay que tener en cuenta que, en Mallorca, los costes de producción son más elevados, empezando por la adquisición del terreno, costes de plantación, salarios de los viticultores, transporte de materiales (botellas, tapones, cápsulas, maquinaria….), precio del kilogramo de uva, uno de los mejor pagados a nivel nacional y, sobretodo, el coste de trabajar con producciones pequeñas.

Al frente de las bodegas mallorquinas, no hay grandes empresas, sino explotaciones agrarias familiares y con producciones pequeñas, producciones que solo pueden competir con vinos de otros lugares con los factores de: ¡la singularidad, la sostenibilidad y la calidad!

Desde hace un tiempo, y precipitado por los últimos acontecimientos sucedidos a nivel mundial, los consumidores nos estamos concienciando de la importancia de consumir productos de proximidad, de recuperar la mirada al campo, a los agricultores y a una economía diversificada que no se centre única y exclusivamente en el turismo, necesario sin duda, pero al que también tenemos que hacer más sostenible y respetuoso con nuestro patrimonio.

El sector del vino de Mallorca, se ha unido en esta campaña, consciente de que los consumidores locales están muy sensibilizados con los productos de proximidad, y también con el vino km 0.

Los vinos km 0, elaborados con uva de variedades autóctonas, que forman parte de nuestra historia, que expresan una tierra y un paisaje, que trasladan a vuestras copas la esencia de Mallorca con la calidad, diversidad y compromiso de viticultores y bodegas para mantener un paisaje, cuidando las viñas y elaborando vinos con personalidad.

DO Pla i Llevant, DO Binissalem e IGP Vi de la Terra Mallorca. No lo dudes, Nuestros vinos, son tus vinos. “Tasta Mallorca”

Recomendamos un consumo moderado y responsable