
Compartimos valores y como recita el poeta: «… Denominación de Origen Binissalem, a la tierra, a la viña y al vino, todo se lo debemos!»
LA HISTORIA Y LA TRADICIÓN NOS AVALAN
La historia de la comarca de la DO Binissalem, tiene toda la esencia de una leyenda mediterránea. La actividad vitivinícola empezó hace más de 2.000 años, cuando los romanos cultivaban vides en la isla, aprovechando el sol, el clima y los suelos únicos del área geogràfica protegida.
Hoy, cada copa de vino de la DO Binissalem sigue capturando esa magia de la historia, gracias a variedades autóctonas como la Manto Negro, Callet, Gargollasa y las blancas Prensal Blanc o Giró ros, que se cultivan con métodos que se inspiran en la tradición y que reflejan la modernidad.
En los 90, la comarca de la DO Binissalem vivió un renacer enológico. La creación de la Denominación de Origen Binissalem en 1990 marcó un antes y un después, impulsando un estándar de calidad que ha ido en aumento.

La DO Binissalem combina innovación y respeto por la tradición, expresando toda la autenticidad de esta tierra
LA INNOVACIÓN NOS IMPULSA
En la Denominación de Origen Binissalem, donde la tradición vitivinícola es palpable en cada rincón de su territorio, los productores han sabido aplicar nuevas tecnologías y prácticas sostenibles que mejoran la eficiencia y la calidad del producto.
La viticultura de precisión es un claro ejemplo de cómo monitorizar, en tiempo real, las condiciones de los viñedos y optimizar el riego o la fertilización, contribuyendo a la sostenibilidad y a la mejora de la calidad, adaptándose a las dificultades que el cambio climático está provocando en la agricultura local.
Un mayor control en las prácticas de cultivo y en los procesos de elaboración permiten elaborar vinos de alta calidad, sin perder un ápice de las características que el terroir de esta comarca imprime en los vinos
Además, la apuesta clara por las variedades locales de esta DO sigue por buen camino con nuevos proyectos, en colaboración con la Universidad (INAGEA-UIB), para la incorporación de variedades locales minoritarias, como Escursac, que contribuyen a la preservación del patrimonio vitivinícola y, también, la adaptación a las nuevas tendencias del mercado, atrayendo a un público más amplio y diverso.
TIERRA Y VIÑEDO CON PERSONALIDAD
La DO Binissalem no es sólo una denominación de origen: es un pedazo de historia viva en cada racimo, una invitación a saborear el corazón de Mallorca. Un paisaje donde la tierra, con sus tonos ocres y rojizos, se mezcla con el azul del cielo mediterráneo. Así es la DO Binissalem, una región vitivinícola que habla a través de sus viñas, transmitiendo su esencia en cada gota de vino.
Un terroir único
Suelos calcáreos, de origen sedimentario «Call vermell» con presencia de elementos gruesos, idóneos para retener el agua justa en el clima seco de la Isla y, a la vez, favorecer un correcto drenaje y la exploración del suelo por las raices de la vid, dando a las uvas el equilibrio y la calidad necesarias.
Tierra con personalidad
La variedades locales están bien adaptadas a esta tierra, en la que expresan todo su potencial. Cada uva es un reflejo de esta esencia mediterránea, y el resultado es un vino único con personalidad y calidad.
Viñedos que cuentan una historia

Variedades locales, un sistema de producción tradicional, en vaso y con un tutor «politxó», un sistema de poda «ull mira tall» y muchas otras prácticas y variedades de uva, heredadas de los antepasados y que, a día de hoy, se mantienen y se hacen imprescindibles.
Experiencia mediterránea en cada copa
Vinos que van más allá de lo convencional, versátiles y equilibrados, ideales para momentos relajados, una puesta de sol, una cena con amigos…
Los blancos elaborados con Prensal Blanc tienen toques cítricos y frutales, mientras que los tintos de Manto Negro ofrecen un cuerpo suave con notas de fruta roja y bosque mediterráneo. ¡Auténticos y diferentes! Cada copa de vino es una invitación a descubrir la tierra, la historia y el carácter local.
Las variedades locales: símbolo de identidad y diferenciación
Las variedades locales representan el 62 % de la producción en la campaña 2024
Manto negro, Callet, Gargollasa, Moll y Giró ros son las variedades locales autorizadas en la DO Binissalem, trabajando actualmente para introducir nuevas variedades locales minoritarias: Escursac, Callet negrella, Esperó de Gall o Mancés de Tibus.
EL TRABAJO Y LA DEDICACIÓN SON IMPRESCINDIBLES
La fuerza de la DO Binissalem también está en las manos de quienes trabajan
Foto: Pepa Núñez-Cedida per Pere Calafat
Los viticultores locales han transmitido su conocimiento de generación en generación, conservando prácticas de cultivo que respetan el entorno y protegen las variedades autóctonas. Bodegas que combinan estas prácticas con la tecnología más moderna, logrando vinos con personalidad, frescos, auténticos y perfectos para cualquier ocasión.
LA SOSTENIBILIDAD ES EL FUTURO
Los retos que plantea el cambio climático obligan a buscar variedades más resistentes, siendo las variedades locales las que mejor se comportan.
Los viticultores y bodegas de la DO Binissalem entienden la sostenibilidad como algo imprescindible, aplicando prácticas que respetan la naturaleza desde el viñedo hasta la copa, reflejando un compromiso no solo con el vino, sino con el futuro de la tierra que lo produce. De forma general se aplica una agricultura integrada, que minimiza el uso de pesticidas y herbicidas, actuando solo cuando sea imprescindible. Además, la superficie de cultivo ecológico va creciendo año tras año, con el objetivo de maximizar el respeto por el entorno y la biodiversidad.
En los viñedos se fomenta el uso de cubiertas vegetales que enriquecen el suelo y mantienen un ecosistema vivo, de flora, fauna y microbiota alrededor de las cepas, creando un equilibrio que se traduce en uvas de calidad excepcional
Además, los sistemas de riego sostenible y la utilización de energías renovables, como la solar, permiten reducir la huella de agua y de carbono, respectivamente.
La sostenibilidad no sólo está en el campo, sino también en apostar por envases reciclables, embalajes mínimos, botellas más ligeras, eliminación de cápsulas… y un transporte más consciente para elaborar un vino que cuida, no sólo el entorno más cercano, sino también del planeta, reduciendo la huella de carbono del producto.
AROMA Y ESENCIA EN CADA BOTELLA
Cada botella de la DO Binissalem es más que vino; es el aroma y la esencia de una comarca que apuesta por la preservación de la naturaleza, respetando el ciclo de la tierra y el futuro de quienes la trabajan y disfrutan
Los vinos de la DO Binissalem son un viaje a la esencia de Mallorca para sentir la historia, disfrutar del momento y compartir sus valores!