UN VIAJE POR LOS 30 AÑOS DE HISTORIA DE LA DO BINISSALEM

DO BINISSALEM 30 ANYS

La Denominación de Origen Binissalem, una clara apuesta por la calidad, que sin duda fue un acierto y una visión de futuro de bodegas y viticultores que trabajaron para conseguir la protección.

La primera solicitud de protección es del año 1973, realizada por una bodega, Franja Roja, y viticultores de la comarca de Binissalem, con motivo de una visita de representantes del Ministerio de Agricultura. Uno de los impulsores, fue José Luis Ferrer, pionero en la defensa del vino mallorquín, que embotellaba y no compraba vino de fuera, proveyéndose de uva de los campesinos de la zona.

Foto cedida por: Celler Sebastià Pastor

En 1978 la zona fue visitada por el jefe de los Servicios técnicos del INDO (Instituto Nacional de Denominación de Origen). En aquel momento, solo había una bodega embotelladora en Binissalem, lo que dificultaba la creación de un Consejo Regulador.
Fue en 1984 cuando un grupo de viticultores y vinicultores solicitó a la Consellería de Agricultura, la Denominación Específica Binissalem (DE). Calificación aplicable a un producto que tiene unas cualidades diferenciales entre los de su misma naturaleza, debidas a la materia base de su elaboración, al medio natural o a los métodos de elaboración.

Foto cedida por: Celler Sebastià Pastor

El 20 de septiembre de 1985 se reconoce, con carácter provisional, la DE Binissalem. La orden de 26 de marzo de 1986 designa al Consejo Regulador provisional de la DE Binissalem, que redactó el reglamento y lo remitió a la Consellería y al INDO, pero que no llegó a publicarse, puesto que el 16 de marzo de 1987 el Reglamento del Consejo Europeo (CEE), establece disposiciones para los vinos de calidad producidos en regiones determinadas (vcprd) incluyendo los vinos con DO y DO calificada de España. Con este cambio normativo, se acordó no seguir con la DE Binissalem y en marzo de 1988, un grupo de vinicultores y viticultores de la comarca de Binissalem que representaban más del 40% de la viña (198 has) y del vino (5300 hectólitros)  solicitaron la Denominación de Origen Binissalem.


Esto acabó con la publicación de la DO Binissalem, con carácter provisional, en el boletín de la Comunidad autónoma en 1989.

En octubre de 1990, se publicó el reglamento de la DO Binissalem en el Boletín de la Comunidad Autónoma y en 1991 se publicó en el BOE, estableciendo la variedad Mantonegro y la Moll, variedades de uva locales, como variedades principales, y protegiendo los pueblos de Santa Maria del Camí, Consell, Binissalem, Santa Eugènia y Sencelles.

Vídeo 30 años DO Binissalem

Pueblos del Raiguer y del Pla de Mallorca, comarca antiguamente identificada como zona alta, de gran tradición vitivinícola y reconocido prestigio y calidad asociados a las condiciones de suelo, clima y variedades de uva.

logo inicial

La DO Binissalem fue la primera DO de vinos en Baleares, la 1ª en Mallorca, la nº 39 en España, naciendo a la par que  la DO Txacolí de Guetaria, DO Bierzo, DO Calatayud y DO Conca de Barberà.

En marzo de 2011 fue la 3ª DO a nivel nacional, después de Campo de Borja y Cariñena, en conseguir la acreditación de ENAC según la norma UNE-EN 17065 para certificar producto DO Binissalem.

Cata de control (Foto: M. Torres)


La DO Binissalem, como primera DO vínica de Baleares, fue abriendo camino para incrementar la presencia de los vinos locales en las cartas de los restaurantes y en las mesas de los consumidores locales y extranjeros.

Según recogía la revista Coanegra n.º 77, de noviembre de 1990, la principal razón de la DO, era proteger la uva y los vinos elaborados en Mallorca de los que venían de fuera, pero en los inicios, algunas bodegas de la comarca no se inscribieron, “no veían casi ninguna ventaja, valoraban el hecho de tener más autonomía y menos controles”.
Parecía que la DO iría hacia vinos embotellados, que es lo que elaboraban las tres bodegas principales inscritas: Franja Roja y Son Roig de Binissalem y Can Ribas de Consell, que vieron en la DO un trampolín para difundir e impulsar los vinos de la comarca, apostando por la calidad.

La DO Binissalem venía para quedarse, y para ir creciendo en superficie de viña y en número de bodegas.

Detall copes gent Wine Days 2019
Fiesta Wine Days 2019 (Foto: M. Torres)
Mantonegro- Uva local DO Binissalem
Mantonegro (Foto: M. Torres)

Pere Calafat de la bodega Jaume de Puntiró, que forma parte de la DO Binissalem desde 1993, escribía en la revista Coanegra nº 71 de mayo de 1990: “La DO puede suponer un beneficio para viticultores y vinateros, y no necesariamente pasando por una cooperativa, idea ya desterrada. Si se consigue una demanda y un prestigio (no difícil de conseguir, con la densidad de hoteles y restaurantes que hay en Mallorca), la uva se revalorizará e incluso será relativamente más fácil que surjan pequeños embotelladores. Por lo tanto, a pesar de una grave crisis en todos los sectores del campo, la viña es uno de los que más promete y el que tiene unas perspectivas más favorables, aunque el futuro parece depender de los embotelladores. Vivimos en una sociedad que poco a poco ha ido desplazando las mercancías a granel y el vino, aunque no prohibido, no es una excepción”.

Detalle vino genèrico DO Binissalem
Vino genèrico DO Binissalem (Foto: M. Torres)

Jaume Mesquida, en marzo de 1992 “El Día de Baleares”, decía: “La DO no es una panacea que garantice un éxito total de ventas o una calidad insuperable, pero sí los facilita o, por lo menos, establece unos niveles mínimos” “Ahora toca luchar por la DO (Pla i Llevant) al mismo nivel que en su momento lo hizo la comarca de Binissalem”.

Los primeros éxitos de la DO Binissalem no se hicieron esperar. La revista “Viña y vino”, en agosto de 1990 publicaba que entre los mejores vinos probados se encontraban “Herederos de Ribas 1986” y “José Luis Ferrer 1985”. La revista Club de Gourmets equiparaba estos vinos en las marcas de referencia de Rioja o Penedès.

Portadora Bodegas José L. Ferrer
Botellero/Portadora (Foto: M. Torres)

En el año 1992, G. Soler recogía en un artículo: “Los mallorquines desconocen sus caldos”… “Del vino producido en Mallorca se consumen unos 2 millones de litros, mientras que el consumo anual de vino en la Isla es de 70 millones de litros”

Revisando la hemeroteca, se puede ver que hay un punto de inflexión en la percepción y en la elaboración de vinos en Mallorca, sin duda la creación de la DO Binissalem fue un impulso para los que formaban parte de esta y un estímulo para los que elaboraban vinos fuera de esta zona protegida.

A lo largo de estos 30 años, muchos han sido los reconocimientos y galardones de los vinos a nivel nacional e internacional y, sobre todo, el reconocimiento del consumidor local.

Enoturismo viña (Foto: M. Torres)

La DO empezó con 3 bodegas y 80 hectáreas de viña, actualmente son 13 bodegas los que usan la marca, 110 viticultores inscritos y 600 hectáreas de viña.

En 1993 Diario de Mallorca recogía: “El auge que ha experimentado la comercialización de vinos de la comarca de Binissalem se ha traducido en uno incremento de la superficie de viña y en un aumento de las rentas percibidas por los viticultores. 

Durante el año pasado, los productores de uva de la comarca percibieron unas 50 pesetas de media por kg, el precio más elevado que se abona entre el conjunto de DDOO del Estado…”

En junio de 1993, El día del Mundo recogía: “El abandono de las bodegas de vino de mesa y la incorporación de nuevos productores ante los atractivos precios que ofrece la DO, han causado que la entrega de uva haya aumentado espectacularmente, por lo cual nos encontramos ante una selección rigurosa de calidad y una disminución, al menos a corto plazo, de la rentabilidad del trabajo de los agricultores. En un futuro quienes no aporten calidad se tendrán que plantear si continuar o no”.

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Curso de cata Celler Jaume de Puntiró (Foto: M. Torres)

En 1997 preocupaban los excedentes de producción. Los viticultores inscritos que habían apostado por la DO y que habían conseguido una buena rentabilidad de su esfuerzo, temían un crecimiento rápido y desmesurado que podría abaratar el precio de la uva por excedentes en la producción.


En el año 2000 empiezan a llegar ayudas por reconversión y reestructuración de viñas, la DO Binissalem se abre a nuevas variedades, pero sin perder el valor de las variedades autóctonas. El reglamento de la DO Binissalem, siempre muy estricto con la producción y las variedades autóctonas se fue adaptando a los cambios y, poco a poco, se introdujeron algunas variedades foráneas como Cabernet sauvignon (1994), Chardonnay (1997), Sirà (2002), Merlot (2004).

Campaña tras campaña, iba aumentando la cantidad, pero sobre todo la calidad, nuevas bodegas y nuevas viñas que hacían crecer la Denominación de Origen en sus años de expansión. El crecimiento más pronunciado en bodegas y viñas se dio en la 2ª década de la DO.

Vinya i Serra de Tramuntana (M. Torres)

Viña y Serra de Tramuntana
Viña y Serra de Tramuntana (M. Torres)

En los años 90, ya se hablaba de conquistar el mercado nacional, cosa que sigue siendo una asignatura pendiente, pero que a día de hoy se sigue intentando. Además durante estos años, se ha luchado porque la presencia de vinos mallorquines fuera más significativa  en  las cartas de los restaurantes y en las mesas de los consumidores locales, hecho que se ha conseguido gracias a la calidad lograda por los vinos de Mallorca, en general y de la DO Binissalem.

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Wine Days 2019 (M. Torres)

A lo largo de estos años, la viticultura ha sufrido una revolución, una mejora en las técnicas de manejo de la viña, optimización del momento adecuado para la cosecha, la selección de variedades y, en los últimos años, volver la vista atrás para practicar una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente y recuperar el patrimonio varietal de nuestros antepasados.

La mejora de las instalaciones de las bodegas, el control de la temperatura de elaboración y un conocimiento más profundo de las variedades de uva locales, ha permitido conseguir la máxima expresión y singularidad de los vinos, logrando un elevado nivel de calidad.

Actualmente, la Denominación de Origen Binissalem tiene un proyecto de cambios en el Pliego de condiciones, enfocado a dar más peso a las variedades locales y establecer una línea con un mayor nivel de exigencia en el rendimiento del cultivo y en la composición varietal.

Vino-Mantonegro-Vins Nadal
Foto cedida por Vins Nadal

Una de las funciones del Consejo Regulador, además de la gestión, defensa y control de la DO, es la promoción. Durante estos 30 años se ha contado con ayudas de la Consellería de Agricultura, de Comercio e Industria y del Consell de Mallorca para las acciones de promoción, enfocadas a informar sobre las características, la singularidad y la calidad de los vinos de la DO Binissalem, con acciones publicitarias, spots, folletos, presentaciones de vinos, asistencia a ferias nacionales e internacionales…entre otras acciones.

En 1999, la DO Binissalem ya promocionaba el entourismo, “Bodegas para visitar y comprar” con un mapa de la comarca editado cuando era presidente Sebastià Roses, pero fue en 2009 bajo la presidencia de Pere Calafat, cuando se dio un impulso al enoturismo con la publicación de la “Ruta del Vino” y la renovación de la página web. Ya no se hablaba sólo de visitar bodegas, sino de cultura, de patrimonio, de gastronomía, de paisaje, de la cultura del vino de la comarca como complemento a las visitas a las bodegas.

En mayo de 2014, con Lourdes Picó de presidenta, tuvo lugar la primera edición de Wine Days DO Binissalem, un acontecimiento anual enfocado, tanto a residentes como visitantes, que ofrece experiencias donde el vino es el hilo conductor.

En 2015, con motivo del 25 aniversario de la DO, se creó el reconocimiento “Mantonegro d’Argent”, bajo la presidencia de José L. Roses, con el objetivo de reconocer la dedicación de personas o entidades y su contribución al mundo de la viticultura, el vino y la cultura del vino o, a personas destacadas del mundo de la gastronomía, cultura, deportes, ciencia…

Mantonergro d'Argent 2020

El s. XXI es, sin duda, el siglo de la imagen y la comunicación. Las redes sociales, posicionar la marca y una imagen cuidadosa son claves a la hora de promocionar la DO y sus vinos, sin olvidar que la identidad, la calidad y la singularidad han sido, son y serán las palabras claves y la hoja de ruta de la DO Binissalem.

La Denominación de Origen Binissalem, una clara apuesta por la calidad, que sin duda fue un acierto y una visión de futuro de bodegas y viticultores que trabajaron para conseguir la protección.

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